Inteligencia Artificial y el fin de la era de las startups

Pareciera que después de varios años de escuchar de innovación y startups, las grandes empresas chilenas han decidido adoptar el paradigma de innovación abierta y han comenzado a trabajar, colaborar o adquirir startups para mejorar su propuesta de valor. Así también, Corfo lleva años haciendo una tremenda labor de nutrir a las jóvenes promesas de la innovación con subsidios, mentorías y otros beneficios. Paradójicamente, pese al florecimiento de este ecosistema, en USA y Sillicon Valley se está hablando de “el fin de la era de las startups”.

¿Será posible que estemos tan desconectados de lo que ven en el otro hemisferio? Descifremos este misterio mirando la tecnología en una línea del tiempo.

Las oportunidades en el sector de tecnología afloraron y se marchitaron en los 90s, cerrando la década con la crisis de las empresas punto-com. Luego, a mediados de los 2000, apareció el Iphone y con él los teléfonos inteligentes, que lograron masificar las apps y también las oportunidades para las startups.

En esta ola se consolidaron las redes sociales y el microblogging, así como los marketplacestipo Mercado Libre; también florecieron los modelos de crowdsourcing en todos los colores y sabores como Airbnb para propiedades, Tinder para citas e Indiegogo para financiamiento, entre otros. A su vez, las empresas comenzaron a coquetear con plataformas de software as a service como Salesforce, Dropbox y GoogleApps; en su mayoría plataformas que actuaban como repositorios de información o formalizaban los flujos de procesos para ordenar el negocio. En ese contexto se hicieron ricos Mark Zuckerberg, de Facebook, o Jeff Bezos, de Amazon.

Hoy las startups ya no pueden triunfar con esa fórmula. La mayor capacidad de procesamiento, el almacenamiento en la nube y la consolidación de los cinco grandes (Apple, Amazon, Facebook, Google y Microsoft) han hecho de emprender en tecnología una cruzada mucho más desafiante.

Las tecnologías de hoy son más complejas y requieren un set de conocimiento, habilidades y capacidad de aprendizaje mucho mayor. Los grandes desafíos están en tecnologías facilitadoras como la Inteligencia Artificial, Internet of ThingsBlockchain, Nanotecnologías y Biotecnologías, entre otras (desafortunadamente, la cantidad de emprendedores y startups con estas capacidades son muchas menos, particularmente en Chile y América Latina). Por su parte, los brazos de inversión de las cinco grandes adquieren startups en etapas tempranas y vuelve más compleja la competencia para aquellos emprendedores de garage.

¿Cómo podemos defender un ecosistema de startups en este escenario de la inteligencia artificial y otras disrupciones? Aquí algunas sugerencias:

  • Subsidios con foco en tecnologías exponenciales: dar prioridad a startups que puedan tener una ventaja competitiva real y global en este nuevo contexto, particularmente desde Corfo.
  • Conexión academia-empresa: conectar las prácticas profesionales con el ecosistema startups o directamente con las grandes compañías, avanzando hacia aplicaciones concretas por sobre experiencias generalistas.
  • Especificidad en la formación: poner énfasis y desarrollar programas de e-learning o blended learning para llegar a las masas fuera de las aulas físicas.
  • Integración de mercados: aprovechar plataformas como la Alianza del Pacífico y varias otras, de manera de derribar fricciones de mercado para que nuestras startups sean “born-regional” y puedan generar impacto a los 600 millones de personas de Latam desde el minuto cero.

Ojalá podamos capear esta ola y logremos insertar a nuestros startups en el escenario de tecnologías exponenciales e inteligencia artificial lo más temprano posible. El gobierno, los académicos y los empresarios, me incluyo en este último grupo, tenemos una gran responsabilidad de que esto ocurra.

 

Fuente: América Economía

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